Todo empezó al final de la década de los ochenta cuando descubrimos por primera vez las maravillas de Costa Rica en uno de nuestros viajecillos para escapar del estrés de la vida metropolitana. Sin exagerar, nuestros sentidos estaban sobrecogidos ante una naturaleza tan impactante. Durante una visita posterior, nos hospedamos en un hotel espectacular en el sur de la costa Pacífica. Después de quejarnos con Susie, la dueña del hotel, acerca de nuestro absurdo estilo de vida de trabajo, trabajo, y trabajo en Vancouver, B.C., Canadá, Susie nos preguntó: "Tienen niños?" Al contestarle que no, Susie nos dijo: "Entonces, cuál es el problema? No tienen responsabilidades, así que nada les impide cambiar sus vidas." Durante el vuelo de regreso a Vancouver, nos preguntamos "Por qué no?" Y desde esa fecha hasta el día de hoy, le agradecemos a Susie el habernos dado el empujoncito que necesitábamos para poner las ruedas en movimiento.
Ahora, permítanos decirles que no fue fácil abandonar la seguridad de nuestro nido en Canadá. Con 45 y 46 años de edad y 27 años trabajando en el campo de la informática, simplemente cortamos con todo. Vendimos nuestra casa y renunciamos a nuestros empleos. Compramos un Toyota 4-Runner y un Porta-Esquí marca Thule; recogimos nuestra carpa; empacamos lo necesario en aproximadamente una docena de cajas plásticas Rubbermaid; y partimos con "rumbo hacia el Sur." Durante los próximos ocho meses, acampamos por todo México y América Central con una cámara fotográfica (tomamos 1,200 diapositivas) y una computadora laptop. Nos fascinó cada país y cada pueblo. La increíble diversidad de los bosques y las montañas, los mares verde-azulados, y los animales y aves exóticas fueron para nosotros materia de ensueño. Quedamos embebidos con la rica historia de la cultura Maya y nos maravillamos ante la majestuosidad de las ruinas en sitios como Tikal y Copan.
Y, finalmente, llegamos a Panamá. Uno siente cuando ha encontrado el lugar ideal; simplemente percibimos que el valle de Boquete era "el lugar." Además de su belleza natural, nos agradó la apariencia y el ambiente de este auténtico pueblo agrícola. La gente no podía ser más amable. Pasamos un par de semanas en Boquete, y después viajamos por todo Panamá para obtener una idea integral acerca de este país. Para nuestra gran satisfacción, descubrimos que Panamá es un país como ningún otro. En febrero de 1996 compramos una hacienda sembrada de café y naranjos, con una amplia área boscosa, y con una vista espectacular. Construimos nuestro hogar y los bungalows para huéspedes, y empezamos a diseñar unos hermosos jardines y nuestra red de senderos naturales. En diciembre del mismo año inauguramos La Montaña y el Valle – The Coffee Estate Inn - y hasta ahora no hemos lamentado haber tomado esta decisión.
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| Copyright © 2000-2007 La Montaña y El Valle S.A. All rights reserved. |